jueves, 6 de noviembre de 2008

Sueños utópicos

La escasa gente que transitaba parecía caminar en cámara lenta. Desde el solar del Café de los Jueves, el calor inusualmente agobiante para esta época del año, asociado al cambio horario, anticipaba el enero próximo, sin embargo estamos apenas en los primeros días de noviembre. Omar se quejo: “Entre el calor y el horno de la pizzería…” y dejo suspendida la frase. Félix le sugirió con ironía: pone una heladería. O una fabrica de “rolitos”, acoto Daniel en igual sentido. Bernardo quien ojeaba el diario dijo: Pasa que gano Obama. No esta nada mal esa observación, dijo José. Desde ya, dijo Bernardo, vasta escuchar a los analistas políticos para advertir cuan importante son. Y agrego: Sus predicciones hay que tenerlas muy en cuenta si uno quiere tener una clara idea de la realidad que nos espera. Luego desato la sorna: Los mismos tipos que no dijeron nada de las tropelías de Bush, destacan ahora que es el peor presidente americano del que se tenga memoria. Pero se va a ir a su rancho de Texas lo mas campante, dijo Félix. Yo, de todos modos, le pongo unas fichas a que alguien, algún fiscal de un tribunal internacional lo va a imputar de genocida, dijo Bernardo. Vos sos un romántico, soñador y utópico tercermundista, dijo José. Y agrego: Estos tipos saben como ponerse a cubierto; no dan puntada sin nudo, viejo. Por otra parte, continuo, Obama va a tener que revisar el pasado americano, muy detenidamente, porque si pretende recortar el presupuesto militar va a tener que confeccionarse un traje antimisilistico. Los servicios secretos americanos se sostienen a partir de una perversión inimaginable. Tanto el FBI como la CIA y las células que los integran no son nada fácil de controlar. José se había embalado con el tema y prosiguió: Vi un documental, el otro día, donde un integrante del FBI convencía a un mafioso irlandés de Boston, para que denunciara a la mafia italiana, a cambio de inmunidad y protección para que el tipo continuara con sus actividades criminales. Vale decir que se convirtió en informante del FBI, pero no de todo el departamento, sino de este tipo en particular. El tema es novelesco pero real. Estos dos tipos se conocieron de adolescentes porque eran del mismo barrio al sur de Boston. Y en una oportunidad el mayor salvo al menor de “una golpiza”. Con los años el mayor fue condenado a veinte años de prisión por asalto a camiones y otros robos violentos. Mientras tanto el menor de aquellos adolescentes ingresaba al FBI. El mayor purgo solo nueve años porque ingreso a un programa de “conejillo de indias” en el cual se sometían a los internos voluntarios a experimentos de laboratorios. Cuando el tipo salio, volvió al barrio como un consumado, violento y despiadado mafioso. Quien había ingresado al FBI se había convertido en un funcionario importante, con pretensiones políticas y fue cuando se comunico con el mafioso, recordándole aquella anécdota juvenil. Ambos salían ganando de aquel acuerdo. Cuando se descubrió el asunto, después de innumerable homicidios y atrocidades de todo tipo, al fulano no pudieron encontrarlo y esta considerado como el prófugo mas buscado después de Osama Bin Laden. José se interrumpió brevemente y enumero otros asuntos de los que por lo general el ciudadano medio no tiene noticias. Continuo José: El crecimiento exponencial de Miami entre los 60 y los 80 se debió a la droga y un detalle, la serie División Miami, que interpretara Don Jonson fue financiada por los narcos como gesto de buena voluntad porque la idea que pretendía transmitir era simple: ¡Como trabaja el Estado para combatir la droga!. En fin remato José: El imperio del norte es el mayor consumidor de droga, donde se lava mas dinero que en ningún otro lugar pero la verdad de todo este asunto lo describió con mayor justeza Gorbachov cuando dio curso a la “perestrioka”: Dijo entonces que cuando la Unión Soviética dejara de ser el enemigo a vencer Estados Unidos tendría un grave problema. Pero los americanos del norte no son giles y rápidamente se inventaron el “terrorismo interacional”. Ellos lo crearon para justificar sus políticas externas. Contra todo eso tendrá que vérselas Obama si es que quiere “el cambio” que predijo para su gobierno y los años venideros.

jueves, 30 de octubre de 2008

Bromas pueriles

El jueves había amanecido frío pero el sol de esta estación del ano templaba las tardes rápidamente. Cuando llegue al Café de los Jueves todos estaban sentados en la mesa del solar del bar. Freddy llego con el pedido y Félix le pidió el bronceador. Dijo: Con el cambio horario necesito protector 50 para cuidar mi piel. Omar que últimamente había dejado salir su veta humorística le apunto a Félix. Dijo: Che, no te estarás convirtiendo en un “paspado” vos. Justamente, replico Félix con el mismo sentido, me pongo cremita para no pasparme. El tema es que vos que tenes la cara pegada al horno de la pizzería y te estas ajando como una pasa de uva, así que te aconsejo que te untes con algo que no sea harina. La ronda había comenzado con bromas pueriles. Recordé por un instante las rondas de truco entre mis tíos y mi padre, cuando yo era apenas un pibe donde se gastaban bromas de ese tipo, pero particularmente una de aquellas reuniones, donde alguien hizo mención a “doblar el codo”. Con los anos entendí esa metáfora turfistica que significaba, pasados los cincuenta, entrar “al tiro derecho fin”. Pensé que habían pasado más de cuarenta y cinco anos y sin embargo nuestro comportamiento no se había modificado demasiado. Me pregunte entonces si esos intercambios tendrían que ver con la esencia de la masculinidad. Tal como el carácter, ciertamente ofuscado, que solemos enarbolar y que nuestras mujeres nos reclaman u otras tendencias, siempre irritativas que nos cuesta controlar. Fuimos criados en una época donde se nos decía que “…los hombres no lloran o lo hacen para adentro”. Cierta manifestación de sensibilidad no estaba “…bien vista”, porque nos ponía en situación de debilidad. Recordé esa canción que cantaba Serrat donde dice: “Fuerte pa ser su señor y tierno para el amor” como la máxima aspiración de todo mujer al respecto de un hombre. Mientras en la mesa aun se gastaban bromas yo seguía recordando ciertos hitos educativos que por alguna razón han quedados marcados en la memoria. Mi vieja, precursora en educación sexual, repetía toda ves que el tema veladamente se hacia presente que “…todos los hombres tienen la nariz en el medio de la cara” o “pájaro que comió, voló”. Estas sentencias estaban dirigidas a mi hermana, quien había entrado en la adolescencia. Yo que aun era un niño me preguntaba ingenuamente “…que las mujeres también tenían la nariz en medio de la cara”. Y, por otra parte, que se iba a quedar haciendo el pájaro, si ya había comido, sino ejercitar unos de sus mejores atributos: volar. Para mi padre, hace medio siglo, las mujeres eran incomprensibles. Pero resulta que hoy lo siguen siendo. Lo escucho a diario. Alguien dijo que a las mujeres no hay que comprenderlas, sino amarlas, pero para la masculinidad, racional por excelencia, resulta complicado amar aquello que no se entiende. Sin advertirlo claramente estaba haciendo un listado de las condiciones básicas de la masculinidad. Pensé que todo el tiempo hay que decodificar. Cuando el no de una mujer es si, cuando el si es no y así, todo el tiempo. Un amigo me dijo un dia: Cuando mi mujer me dice: tenemos que hablar, yo rajo. Ese recuerdo se tradujo en una sonora carcajada que despertó la curiosidad de la mesa. No, dije, otro día les cuento. Pero volvamos a las bromas pueriles y sintámonos adolescentes por una tarde.

jueves, 23 de octubre de 2008

Niños y Jubilados

Las matemáticas son una ciencia exacta, dijo Félix, mirándolo al profesor Daniel, y dejo flotando un, “cierto”, interrogativo. Si es así, prosiguió, me pregunto porqué no se ejemplifica con una ecuación simple. En la soleada tarde del jueves, la charla había comenzado por el tema de la jubilación y la eliminación de las AFJP, proyecto que deberá debatirse en el Congreso. La mesa aún no estaba completa pues no había llegado ni Bernardo ni José. Las matemáticas son exactas, pero las jubilaciones no, respondió Daniel. Continuó. El asunto es muy complejo, incluso para los que tienen alguna injerencia en él. De acuerdo, dijo Félix, pero cómo un ciudadano, cuya ocupación esta lejos de estos asuntos, pueda entender algo tan simple como cuanto va a cobrar de jubilación una vez que deje de trabajar. En el sistema estatal de reparto tus haberes tienen que ver con tus aportes, me refiero a la categoría, según seas obrero, empleado, profesional o empresario, dijo Daniel. Félix intentó, vanamente, interrumpir, pero Daniel continuó. Pero, siempre hay un pero, lo que vas a cobrar tiene que ver con la cantidad de trabajadores activos que estén aportando al sistema. Cierto es que se ha establecido un haber mínimo, incluso el afamado 82% móvil, como haber máximo. Cuando se decidió impulsar el sistema de capitalización, las cajas de jubilados estaban quebradas, entre otras cosas, por las constantes metidas de manos, para cubrir otros agujeros de nuestra desfalcada economía. Por otra parte, prosiguió Daniel, la cantidad de desocupados y ocupados o sub ocupados que no aportaban, en negro quiero decir, hacía que los recursos de las cajas no alcanzara sino para un mendrugo miserable. El sistema de capitalización argumentaba como atractivo mayor que la cuenta de cada futuro jubilado sería individual y se podría comprobar, mes a mes, cuanto era el capital de cada cuenta. Y sí, las empresas informaban mes a mes, pero se hacían los distraídos en cuanto a los descuentos administrativos, justamente para manejar esas gigantescas sumas de dinero. Para, grito Félix, comete un alfajor y dejame decir algo a mí. Daniel se interrumpió y Félix dijo: Pongamos por caso que yo acumule ochenta mil pesos desde que comenzó el sistema de capitalización hasta que me jubile, si vivo diez años, es decir hasta los setenta y cinco me van a dar algo menos que setecientos pesos por mes, pero si vivo más, estoy frito.Te conviene morirte pronto, jaraneo Omar. Ni eso, dijo Félix, porque se quedan con el resto. Juro que no entiendo ni me fue explicado por nadie que cantidad de dinero debo juntar en mi cuanta para tener un ingreso que me permita vivir decorosamente. Tres palos verdes, continuó Omar con la chacota. Llegaron José y Bernardo. Bernardo traía una expresión de satisfacción que anunciaba que iba a contar vaya a saber qué. Tengo un sobrino genial, dijo Bernardo, el pibe tiene catorce años pero no se le escapa nada. A vos seguro que no se parece, dijo Omar, quien continuaba con el humor irónico. Se le ocurrió una estupenda idea, siguió Bernardo, que van a poner en práctica en su escuela secundaria de Capital. Y tiene todo bien calculado. Les cuento. La semana próxima van a solicitar a cada profesor que les ponga un diez y les dirán como tienen que hacer para ponerles la nota; Dirán: Profesor, tome la lapicera y ponga diez en números. Si los profesores se niegan, van a instalar una carpa en la puerta del colegio, con actitud pacífica. Haciendo hincapié en “en paz”, venimos a reclamar lo justo y lo que nos corresponde. Si le impiden instalar la carpa, dirán que son “reprimidos indiscriminadamente” y se pondrán apósitos en los ojos, nariz, orejas y otras partes del cuerpo, para que todos vean la “brutal represión” a la que fueron sometidos por los reclamos justos que los profesores se niegan a acceder. Y de paso van a ir “a la huelga” de alumnos por tiempo indeterminado, especulando con que si no hay alumnos, para qué pagarles a los profesores o maestros, quienes después de todo, paran cuando quieren y nos dejan sin clases. No tengo un sobrino genial, nos preguntó Bernardo, con una sonrisa cómplice. Los pibes siguen el ejemplo, dijo Daniel, y esta bien.

viernes, 17 de octubre de 2008

La tarde...

"La tarde, con ligera pincelada, que iluminó la paz de nuestro asilo. Apuntó en su matiz crisoberilo, una sutil decoración morada. Surgió enorme la luna en la enramada. Las hojas agravaban su sigilo. Y una araña en la punta de su hilo, tejía sobre el astro, hipnotizada". Félix, gloso esos versos, con ceremoniosa musicalidad. Dijo entonces lacónicamente: Lugones. Así no vale, recriminó Daniel y agrego con una melosa impostación vocal: Puede UD concluir ese poema, estimado Félix. Félix fingió regresar del algún insondable letargo y como si no hubiera escuchado el pedido de Daniel, afirmo como para sí: El extraordinario Leopoldo Lugones. Bernardo, Omar, José, yo y Daniel esperamos impacientes el desenlace.
Félix emitió una risita maliciosa y dijo: Esto se llama; como mantener a cuatro "tarados" detenidos en el tiempo. Freddy que había estado sirviendo la mesa del "Café de los Jueves" con nuestros habituales pedidos y escucho y vio la escena y antes que algunos de nosotros acertara tirarle con el cenicero u otro "elemento romo", dijo con afirmativa admiración: Que buen ejercicio teatral. Y agregó: Voy a memorizarlo y practicarlo para mi próximo curso. Si, dijo José, con expresión iracunda; anda a practicarlo "…al curso que te imparten…" y llevátelo a éste también, señalando a Félix, que reía con ganas. Che, dijo Félix, no se la agarren con el pibe, que estaba avisado y fue cómplice a pedido. Sepan UDS, agregó, que algunos jóvenes están más predispuestos para las sanas bromas que los dinosaurios, algo parecidos a quienes me rodean en esta mesa. Omar, resignado, dijo: Habrá que llegar primero para no comerse un garrón. O conseguirse un "…partícipe necesario…" y elaborar bromas siniestras para amigos, quienes por condición de tal, caigan en trampas insospechadas, dijo Bernardo. Bien, dije, seguramente éste mal entendido, debe tener un origen arteramente planificado. No, gritó Félix, se trata de un "…bien entendido", claro que planificado, sino qué resultado, fuera este cual fuere, podría obtenerse. Ahora comprendo, dije incorporándome de mi silla y mostrando, tan falsamente como Félix, mi lado oscuro, dramático y teatral, que por otra parte, todos tenemos. Y lo increpé: Vos obtuviste un instante risueño y placentero mientras nosotros logramos desazón y desconciertos varios. Vale decir que para tu beneplácito fuimos victimas de sórdidos designios enmascarados en absurdos juegos teatrales. Por un momento me sentí desaforado, con mis ojos desmesuradamente abiertos y mi rostro enrojecido de cólera. Y continué: Pero para jugarnos una broma te valiste de cualquier artificio. Utilizaste a un poeta ilustre cuya vida fue signada por la trágica decisión de su propia mano. Usaste a un joven, que nos tiene sumo respeto y sin medir consecuencias lo expusiste a la reprobación de un señor mayor, casi tirando anciano. Mientras decía esto, miraba la expresión de todos mis viejos amigos y su repentina seriedad me advertía que se estaban tragando el sapo. La explosión de risa desbordante, a la que me vi obligado a contener, había rigidizado aún más mi cuerpo y seguramente envilecido más mi expresión.
No comprendo, continué, como un amigo, pueda usar a su arbitrio cuanto se le ocurra y deshacer la confianza de quienes nos reunimos aquí, jueves tras jueves, año tras año y así sin más, echar por la borda la devoción que supone una mesa entre amigos. Y si mi profundo enojo te parece exagerado observa la expresión estúpida que ahora tenés. Pero esa expresión no es nada ante la torpe mirada del profesor Daniel, que aunque nos espolvoree con maicena cada vez que abre la boca no se merece esto. O el propio y querido Bernardo que ganado por el cinismo que anuncia una vejez próxima y cercana y no deja a abrumarnos con sus broncas pueriles tampoco se merece tamaño desaguisado. O el tanguero José, que no pierde oportunidad de enrostrarnos sus supuestos conocimientos de una porteñidad ya extinguida. Y el pobre Omar, que amaza que te amaza todo los días, para qué, para ganarse el mango y tiene las uñas tiznadas de harina. Llegado este momento y viendo que mi fingido enojo había entumecido a mis amigos que no reaccionaban ni siquiera ante la descripción onerosa de sus personalidades liberé la risa de tal manera que todos los parroquianos se dieron vuelta hacía nuestra mesa. Caí sentado a mi silla extenuado por el esfuerzo por fingir una bronca que no sentía y contener las carcajadas que me exaltaban. La venganza es un plato que se come frío, dijo Félix.

viernes, 10 de octubre de 2008

Mundos furtivos

La primavera se ha instalado con todo el resplandor y la luminosidad de la mejor parte del año, dijo Omar, apenas un instante después que se acomodo en su silla. Se venden más pizzas, ironizó Bernardo. Y salen los dolobus a los bares, le replicó Omar. Bue, ya comenzamos con las agresiones sin medir o imaginar que en realidad lo que trataba de señalar es que en esta época la gente justamente por el clima, la estación primaveral, la proximidad del verano y las vacaciones expone una mayor vitalidad y predisposición a encontrarse, reunirse, amigarse y gastar, ¿o me equivocó?.
Vos naciste equivocado, irrumpió Félix quien llego por detrás de Bernardo, sin que éste lo advirtiera y que había escuchado solo el cierre de la exposición de Bernardo. De eso no te quepa la menor duda, respondió Bernardo, tan equivocado nací y en época por demás ajenas a mis deseos que seguramente de haber nacido más acertadamente, seguro hoy no estaría aquí, escuchando tanto desatino.
José, que bebía lentamente una menta con hielo, glosó: "…cuando manyes que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar, la indiferencia del mundo que es sorda y es muda, recién sentirás…" Daniel que no había intervenido hasta ese instante, ya que su ocupación era engullir sus alfajores y espolvorear buena parte de la maicena en cada dentellada dijo: Que buen tema han dejado sobre el tapete. De tener la posibilidad de elegir una época, un siglo, una circunstancia histórica, cual hubieran elegido. Y agregó a modo de desafío, ¿quién comienza?. Bernardo dijo, en un tiempo en el que no me encontrara con Félix. Dicho esto Bernardo le hizo un mimo apoyando su cabeza en el hombro de Félix. Félix agregó: Daniel se parece cada día un poco más a Chiche Gelbum. Plantea temas más trillados que los campos de De Angelis y espera que nosotros nos enganchemos. Y concluyó con un: Haber si, sí. Che, que manga de suspicaces son ustedes. Chito, dije, no me incluyas. Guarda que el periodista se enoja, deslizo Omar. Daniel expuso: Me hubiera gustado vivir en plenitud, la época dorada de las ciencias o haber sido parte de los debates sobre la teoría de relatividad, cuando su complejidad enardecía a los científicos llenos de envidia. O durante el desarrollo de la teoría de los "cuantuns" o los agujeros negros. Estas justo en la época, ironizó nuevamente Bernardo, mira el agujero negro que están causando las bolsas del mundo con su constante debacle, donde los genios de la economía, que vivieron dictando recetas para los cuatro puntos cardinales, hoy no saben para donde rajar. Félix dijo: Esta época es estupendamente divertida, pero si tienen dudas les cuento lo que vi del debate de los futuros presidentes americanos. Después de casi ocho años de mamarrachos y ahora, cuando se les pone el caldo espeso, estos dos cráneos de la política universal, discuten como encarar el "problema" sobre Afganistán, Irak e Irán. Y discurren sobre si no sería conveniente aceptar una dictadura encabezada por un "fulano" menos duro aquí, o una democracia más atenuada por allí. De lo nocivo de la política Rusa, Putin y la K.G.B. y así, pero estos cosos no se miran el ombligo ni por casualidad. Se creen inocentes o son imbéciles o imbéciles como parecen. Cuando los escuchaba, juro que me tente. En general, continuó Félix, la arrogancia y la soberbia me irrita, pero cuando la llevan al extremo me cago de risa y no puedo dejar de reír por largo rato, supongo que por la indignación que me genera. La charla continuó en el Café de los Jueves. Pensé entonces, a partir de la ocasional pregunta de Daniel, que encontrar una época histórica donde haberse sentido más a gusto resultan tan quimérico como imaginar como hubieran resultado nuestra vida si hubiéramos hecho tal o cual cosa en el momento oportuno. Y me vino a la memoria aquel refrán que dice que a la oportunidad "…la pintan calva" Y ese otro: "…ni tan pelado que se le vean los sesos" Todos alguna ves pensamos: "y si nosotros no fuéramos nosotros" "Y si esa imagen que me devuelve el espejo no fuera más que una ilusión creada por una conciencia que no nos pertenece" Tal como se cree en ámbitos académicos, ligados a las ciencias, que la existencia humana y toda existencia en este planeta llamado mundo es pura "casualidad" quizás, del mismo modo, nuestros cinco sentidos, que dibujan frente a nosotros no sea otra cosa que el marchito pensamiento de algún dios idiotizado.

jueves, 2 de octubre de 2008

Amores Eternos

Freddy trajo el pedido. Sirvió nuestra mesa del Café de los Jueves con precisa elegancia. La copa de coñac para Félix, el café americano para Daniel que colocó junto a los alfajores, los pocillos para Bernardo y Omar, la copa de jerez para José y el cortado liviano para mí. Toda la tarea la realizó por la izquierda de cada uno de nosotros y dando un giro completo a la mesa. Antes de marcharse hacía la barra hizo una reverencia conocida; llevo su mano con sus dedos juntos hacía su frente, la giro hacía su boca, continuó el giro hacía la parte izquierda de su pecho, apoyándola ligeramente sobre su corazón y el giro final de su mano y muñeca acompañado de la inclinación de su torso. “Con mi mente expreso mí corazón” dijo. Freddy estudiaba actuación. Me lo había referido una tarde en la que yo llegue más temprano de lo habitual. Pensé que había aprovechado la ocasión para realizar un ejercicio teatral y era asimismo una demostración de respeto para todos nosotros. Un rato antes Freddy había salido del bar, hasta la puerta e intercambiado unos mimos llenos de ternura con una muy bonita joven. Fue apenas un instante y luego regreso para atender nuestra mesa. José dejo flotando la conocida frase: Juventud, divino tesoro. Daniel agrego: Lo que puede el amor. ¿Qué puede? Se preguntó Bernardo con el sarcasmo de costumbre, y agregó: Convertirnos en ilusos, quizás. Bendita ilusión, repitió José. Pude observar, entretanto, como a partir de cierta situación dada, alguien comienza y da inicio a una conversación que arrastra a otros y los involucra. Yo esperaba la arremetida de Félix y la espera no fue tal. Félix dijo: Resulta extraño que una palabra, que en su acepción propia, no tenga una definición precisa y mucho menos clara, sin embargo nos empuje, de continuo, a consideraciones encontradas pero no exentas de pasión. Félix continuó: Si buscamos una definición de la palabra amor vamos a necesitar enhebrar una serie de palabras que, solo, intentaran dar una velada explicación sobre su significado. Eso pasa con cualquier palabra, acotó Omar. Sí, es cierto, acordó Félix. Si buscamos una palabra en el diccionario nos encontramos con otras que la definen. Pero en cuanto a la palabra amor cuya aproximación atraviesa los costados emocionales de la criatura humana cualquier intento de definición resulta infructuoso. El amor no necesita definición alguna, dijo José con vehemencia y agregó, hay que sentirlo y dejarse arrastrar por él. He aquí un auténtico romántico, dijo Bernardo, palmeando a José. “El corazón tiene razones que la razón no comprende” señaló Daniel, con el único propósito a avivar el debate. Félix, recordó, que el amor como la definición de la relación entre dos personas, es relativamente nueva. Dijo: No es que la relación “apasionada” no haya existido, digamos, desde siempre. Pero ha sido durante el desarrollo y evolución de la criatura humana y el ingreso de ésta, en la cultura, lo que ha posibilitado la idea del amor como definición de aquella relación. En las cuevas de Altamira, donde se encontraron las primeras manifestaciones humanas del arte, no había allí graficaciones de escenas de amor, sino de la actividad humana más características de la época, la caza. Nos fuimos a la mierda, dijo José, con expresión malhumorada. Se, agregó, con cierta exasperación, que yo estoy vivo, hoy, y que la poética letra del tango, sea, quizás, en la pluma de sus mayores exponentes, el compendio más acabado de la relación amorosa, compleja, tortuosa y demás adjetivos, pero que sin tal vivencia la vida sería un pozo negro en el que caeríamos continuamente. Bravo, dijo Omar. Acabemos con toda perorata intelectual y dejemos que fluya la pasión por doquier. Bernardo enarcó las cejas, inclinó la cabeza y por sobre los anteojos dijo de manera interrogativa: Si, claro, pero donde carajo nos conduce, por doquier, tal pasión. Nos levantamos todos, inmediatamente y señalando a Bernardo le dijimos a Freddy: Hoy paga éste y rajamos.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Crimen y castigo

“…¡Caminas sobre muertos y te burlas, Belleza! El Horror, de tus broches no es el menos precioso; y el Crimen, que se encuentra entre tus caros dijes, danza amorosamente en tu vientre orgulloso” Caía la tarde y los últimos rayos de sol iluminaban nuestra mesa del Café de los Jueves. Félix lanzo al aire esos versos que aclaró “…son de Baudelaire, del libro Las Flores del Mal”. Bernardo que tenía una personalidad más práctica le pregunto a Félix cual era el objeto de esos versos. Daniel que desenvolvía un nuevo alfajor dejo suspendida la tarea, como quien se detiene y congela toda acción para escuchar la repuesta. Félix dijo: Vivimos una época en que el crimen se ha instalado. Hizo una pausa, reflexiono y agregó: En realidad, en todo tiempo, el hombre ha hecho del crimen una glorificación y digamos que se me escapó un pensamiento que se tradujo sonoro cuando debía haber quedado solo en pensamiento. José aprovecho el silencio reflexivo en que todos quedamos y gloso: “Frente a frente y dando muestras de coraje, los dos guapos se trenzaron en el bajo, y el ciruja, que era listo para el tajo, se cobró caro su amor”. José se detuvo en este punto y Félix dijo: Justamente querido José y le pidió que completara la parte final de ese tango. José hizo memoria y entonó: “Libre ya de la gayola y sin la mina, campaneando un cacho e”sol en la vereda, piensa un rato en el amor de la quemera y solloza en su dolor”. Exactamente, repitió Félix, mientras nosotros tratábamos de entender la idea. “Libre de la gayola”, repitió Félix, hubo una época, continuó, en que se pagaba por el crimen. Omar lo interrumpió y dijo: Sin embargo en la jerga mafiosa se sostiene que “… el crimen no paga…”. Es probable, respondió Félix, pero me refiero al crimen gratuito que domina nuestro tiempo. De todos modos es un tema muy complejo donde se deben enumerar los factores pasionales, los políticos, los estrictamente económicos y los que yo llamo gratuitos porque se mata solo por el placer de matar. Bernardo dijo con ironía: Ese es un motivo, después de todo. Daniel recordó: En la película “El Padrino” a Don Corleone lo quieren matar y los criminales sostienen en esa memorable escena que “…no es una cuestión personal: son negocios…”. Por un momento pensé en la naturaleza humana y creí comprender que cada crimen nos involucra. Se suele decir de algunos crímenes que son “inhumanos” o “propios de animales” como una manera lábil de ponernos fuera del asunto. La acritud y rispidez del tema me impulsaron a cambiar la conversación y pregunte cual era la película o la escena que más recordaban. Daniel tomo la posta y dijo: “La Antesala del Infierno” donde Kirk Douglas se inmola. Uff, suspiro Félix, ¡que película! Se dijo por entonces que Douglas, ese maravilloso actor, en cada film moría mejor. Omar dijo: “Casablanca” dos escenas agregó: cuando los nazis están cantando una canción e irrumpe la Marsellesa, la canción patria francesa. Y el final cuando el policía corrupto que interpretaba Claude Rains y Bogart sellan la relación con la frase “…es el inicio de una gran amistad…” José, como no podía ser de otra manera, recordó “La Casa Grande” con Luis Sandrini o “Apenas un Delincuente” con Jorge Salcedo. Bernardo nombro un icono del cine: la escena de “Octubre” de Eisentein donde el coche de bebe se desliza por las escalinatas de estación de trenes, en medio de un tiroteo entre las facciones que se disputaban el poder en la rusia comunista y que fuera reproducida en la película “Los Intocables”. Félix recordó a su vez un libro titulado “Vamos hablar de cine” de Garcia Escudero, que leí, dijo, cuando era adolescente, donde el primer capitulo se llamaba “El mundo de Puerillas” Me quedo con dos escenas de “Tiempos Modernos” de Chaplin; una, cuando sale de la cárcel y recoge un trapo rojo que cae de un camión; trapo que se colocaba cuando la carga sobresalía de la caja del camión y Chaplin, que quiere advertir al conductor de la perdida del trapo rojo, comienza a sacudirlo cuando por la esquina dobla una manifestación obrera y él queda al frente sacudiendo el trapo rojo. Es desopilante. Y el final donde el genio de Chaplin, siempre deja abierta una esperanza ante tanta pesadumbre.
 

blogger templates | Make Money Online